Saltillo, Coahuila; 04 de septiembre del 2025.- En el mundo que conocemos, la fusión nuclear puede marcar un antes y un después, ya que cada vez está más cerca el momento en que esta fuente de energía esté disponible de manera comercial e impulse el desarrollo de la humanidad, y el saltillense Carlos Romero Talamás y su equipo serán claves con su trabajo en la Universidad de Maryland en el Condado de Baltimore (UMBC, por su sigla en inglés).
La fusión nuclear es lo opuesto a la fisión nuclear y actualmente es utilizada en plantas como la de Laguna Verde, en México, y otras 400 alrededor del mundo. Como su nombre lo dice, en la fusión, en lugar de romper el átomo, se fusiona el núcleo y se genera energía, que es la respuesta a la ecuación que hizo famoso a Albert Einstein.
“El problema de la fusión nuclear es que para llegar a esa fuente de energía hay que tener temperaturas muy altas -de hecho, unas 10 veces más caliente que el centro del Sol-, y hay que confinar el plasma por un cierto tiempo para darle oportunidad a las partículas de que puedan chocar de manera directa, porque si no, después no se alcanza la fssión”, explicó el científico en entrevista para Despega con Chuchuy, de Tele Saltillo.
Un gran potencial
Destacó que la fusión nuclear tiene muchas ventajas con respecto a la fisión y otras fuentes de energía. “Se le considera la mejor fuente de energía, pero todavía no la tenemos de manera comercial. Se ha hecho únicamente en laboratorios, incluyendo el de un servidor, pero lo que estamos haciendo ahora es tratar de transportarla al ámbito comercial y, verdaderamente, cambiar el mundo.
“Imagínense una fuente de energía donde el combustible no es radiactivo, sale del óxido de litio, de los salares del litio y del agua que se destila para sacar agua pesada; con una cantidad mínima, con lo que cabe en el termo del café que tomas por la mañana, se le puede dar energía, digamos, a toda el área conurbada de Saltillo por todo un año”, explicó.
Sin embargo, dijo, lo más complicado viene en la física de plasmas, es decir, el confinamiento de esos materiales a temperaturas altas porque no hay ningún sólido ni una olla de presión que pueda confinar los gases o los plasmas a esas temperaturas, por lo que se utilizan campos magnéticos.
Pero estos campos magnéticos no son perfectos, tienen fugas, por lo que, en los últimos años, se han dedicado a estudiar cómo evitar esas fugas.
“Recientemente hemos logrado pasos muy importantes y estamos trabajando en una máquina a escala de reactor comercial. Estamos en el diseño y esperamos construirlo en los próximos años y demostrar que se puede obtener energía de la fusión nuclear, no nada más a nivel laboratorio o de corto tiempo, sino de manera continua y rentable”, señaló.
Apuntó que se trata de una alternativa amable con el medio ambiente ya que no genera gases de efecto invernadero. El producto de la combustión nuclear es el helio. Aunque sí hay procesos radiactivos, estos se encuentran confinados a la máquina y la poca radiactividad que se genera, se disipa en unos años sin necesidad de una protección muy elevada y sin riesgo de un uso inadecuado.
El científico indicó que son proyectos que implican millones de dólares, “pero la buena noticia es que hay un impulso, no nada más de la iniciativa pública, de gobiernos alrededor del mundo, sino de la iniciativa privada, que se dan cuenta de que es mucho lo que se puede hacer… Hay intereses comerciales que nos están permitiendo obtener el financiamiento que necesitamos”, recalcó.
Raíces saltillenses
Carlos Romero Talamás nació y creció en Saltillo. Desde temprana edad se interesó en la Física, por lo que estudió en el Tecnológico de Monterrey la carrera de Físico Industrial, luego hizo una Maestría de Estudios en el Espacio en Francia, otra en Aeronáutica y finalmente un Doctorado en Ingeniería Mecánica. Más tarde se adentró en física de plasmas, de donde nació su interés por la fusión nuclear, hace más de 20 años.
Al recordar a algunos maestros, expresó que “la maestra Crucita me estiró la oreja por estar hablando cuando iba en tercero de primaria, me acuerdo del profesor Galindo de Matemáticas y también de mi profesor de banda de guerra cuando estaba en el Colegio Zaragoza, del hermano Víctor. Él nos dio la clase de Física, pero la clase que más me gustaba con él, era la de Filosofía”.
El investigador reconoció el respaldo de su familia a lo largo de toda su vida, de sus padres Emilia y Karim, así como de sus hermanos Karim, Mili y Luis.
Hoy, desde Baltimore, el investigador mantiene viva la esperanza de que en pocos años lo que parece un sueño se convierta en realidad: un mundo más limpio, con una energía prácticamente inagotable.
Preparación
Labora en Departamento de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Maryland, en Baltimore.
Es profesor asociado en Ingeniería Mecánica, en la UMBC.
Doctorado en Ingeniería Mecánica con especialización en Física Aplicada, Instituto Tecnológico de California, 2005.
Maestría en Aeronáutica, Instituto Tecnológico de California, 2000.
Maestría en Estudios Espaciales, Universidad Internacional del Espacio, Estrasburgo, Francia, 1998.
Licenciatura en Ingeniería Física, ITESM, México, 1995.
2008-2013: Científico adjunto en el Instituto de Investigación en Electrónica y Física Aplicada, Universidad de Maryland.
2005-2008: Becario posdoctoral, Dirección de Ciencias Físicas y Biológicas, Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.
1996-1997: Ingeniero de Control de Calidad en Denso México S.A. de C.V..
2023. Premio a la Excelencia Docente a Mitad de Carrera de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la Información
2014. Premio a la Investigación de Energía de Fusión de DARPA para Jóvenes Docentes.
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